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ESCUCHA CORPORAL

¿Qué es la escucha corporal?

En las sesiones de Escucha Corporal, el terapeuta entra en contacto con el cuerpo del paciente con la finalidad de conectar con su campo energético y corpóreo para sentir qué zonas de su cuerpo se manifiestan y quieren comunicar algo.

En mi caso, lo que sucede es que comienzo a sentir en mi cuerpo una zona concreta. En ocasiones un dolor, una presión, algo que llama la atención hacia esa zona. Entonces lo que hago es poner las manos en la zona que estoy sintiendo pero en el cuerpo del paciente, y lo que suele suceder es que me comienza a llegar información en forma de imágenes, palabras, sensaciones, etc.

En ese momento comienzo a contar lo que voy percibiendo para cotejar con el paciente si esa información es verídica o no.

Las personas pueden en ocasiones así, averiguar el origen emocional que se esconde tras síntomas físicos que traen a la consulta o, en ocasiones, aunque no tengan sintomatología alguna, también pueden averiguar qué emociones son importantes para el cuerpo sobre las que hay que trabajar o darles prioridad.

Cualquier persona puede someterse a una sesión de escucha. No es preciso estar en ninguna condición particular. Si el cuerpo quiere decir algo, lo hará.

Cómo se realiza el intercambio de información

 Una de las principales dudas que me suelen plantear tras una sesión de Escucha suele ser la que tiene que ver con el proceso a través del cual la información me llega. "¿Cómo puedes hacer eso?", me preguntan.
Lo curioso  es que yo hacer hacer no hago mucho, la verdad. Esta "capacidad" se me desarrolló sin proponérmelo, lo único es que mu curiosidad he hecho que poco a poco yo misma haya ido intentando entender el proceso físico que pueda esconderse detrás.
Hace poco encontré la imagen que pongo en esta entrada y que me va a ayudar a explicar cómo creo que se da este curioso proceso.

 

Ahí podemos ver el sistema energético propio de las manos. La imagen está tomada con una cámara kirlian. Este sistema energético posee unas zonas concretas en la palma y yemas donde la energía se concentra. Digamos que son los chakras  propios de las manos. A través de ellos entra y sale la energía de nuestras manos. Si tenemos en cuenta estos chakras como puerta de entrada podemos deducir fácilmente cómo al entrar en contacto tanto con el sistema energético como con el cuerpo físico de una persona, se produce un intercambio de energía  (o información energética) que es la que algunas personas podemos "traducir" para hacerlo entendible. 

Hay que tener en cuenta algo importante y es que durante esa "traducción" siempre va a existir el inevitable filtro de la persona que "traduce" la información energética en palabras ya que esa información a veces toma la forma de una imagen, un concepto o un paquete que hay que ir abriendo poco a poco. Por eso la información no es 100% pura porque está influenciada por los propios conceptos o registros de la persona que da voz a lo que el cuerpo quiere manifestar.

 

TESTIMONIOS

A continuación podéis leer algunos testimonios de personas que han pasado por una sesión de escucha corporal y cuál ha sido su impresión o cuáles sus cambios tras este tipo de terapia:

 

C:“Fue una experiencia muy interesante. Es agradable conocer a gente interesante, con recorrido y profesional como tú (…) En todo momento, me sentí muy cómoda. Quiero decir que tu recibimiento y acogimiento primero fue cercano y natural. 

En cuanto a la consulta-terapia, a nivel físico salí mas liberada, aunque esta vez y en mi caso, fue más un alivio o pistas a seguir y a trabajar a nivel emocional. 

Lo que me dijiste, lo considero valioso y acertado en el momento que estoy viviendo, así que miles de gracias por ello.

En este momento, me encuentro muy bien físicamente.”

 

E:“Un día, el fisio al que suelo acudir me recomendó acudir a tu consulta, porque creía que mis dolores podían ir más allá de lo que él podía tratar. Por probar llame y solicité una consulta. La noche anterior no pase muy buena noche, soy una persona muy nerviosa y no sabía que me podría encontrar. Recuerdo que cuando llegue, te encontré sentada y yo seguía bastante nerviosa, un poco como “no saber dónde estar o que va a pasar” pero, me trasmitiste de alguna manera bastante tranquilidad. Estuvo bastante bien sentir un poco de tranquilidad antes de la sesión, la voz era muy tranquila; no que si me explico bien pero no era forzada y eso es algo importante. Durante la sesión, recuerdo que los nervios se fueron apaciguando pero otras sensaciones iban saliendo. Hubo cosas que no sabía cómo enfocarlas y que posteriormente intente o intento descifrarlas. Yo sabía cómo iría más o menos la sesión porque la persona que me recomendó me lo indico, pero quizás eche un poco en falta el indicar que sería algo “diferente” (yo lo sabía pero quizás otras personas no, a lo mejor conmigo no fue así porque ya venía de otra persona y estas cosas si las sueles explicar). Durante la sesión sentí un conjunto de sensaciones, no sabría explicarte porque algunas eran nuevas para mí, pero al final necesitaba llorar, y mucho. Me acuerdo que cuando me tocaste los tobillos sentí… como si algo tirase hacia ti, como si un cable me tirase hacia ti. Cuando terminaste necesitaba unos minutos es normal, demasiada información. Vi tu cara y cuando me dijiste “siento dejaros así con toda esta información” no te como... cercanía, no algo fingido si no cercanía real de que te estaba importando lo que estabas haciendo conmigo. Me pareciste por ello una gran profesional porque es difícil ponerse en tu piel. Necesitaba abrazarte, no sé si por seguridad o una manera de darte las gracias.  Cuando salí me harté a llorar la verdad pero a diferencia de otras veces no se me creo un dolor de cabeza increíble (como solía pasar anteriormente), estaba además desorientada y como no saber qué hacer después de unos días ese barullo se fue soltando. Y realmente si he notado cambios, mis dolores son menores, me vienen a veces pero si tienen un “porqué” digámoslo así, porque normalmente son dolores de regla. Una cosa que se me pasa, cuando estuviste tocándome la zona de la tripa sentí…mucho dolor pero no un dolor físico, es como si me estuvieses arrancando  algo (sé que suena mal pero la sensación fue esa) pero posteriormente sentí como un hueco, no había dolor era como cuando termina una tormenta y queda mojado, que no te molesta porque se está fresco después de una gran tormenta y huele diferente. No sé cómo, pero realmente me ayudaste mucho con mi situación y con mis dolores, aun me queda mucho recorrido pero creo que empecé a cambiar las cosas.”

 

M:“La primera vez que me trataste fue por un momento de estrés máximo, no podía dormir, dolor continuo en zona baja de diafragma y sensación de "presión" en todo el cuerpo, más concentrado en el tronco. Durante el tratamiento, al principio, no me gustaba porque notaba que controlabas algo dentro que yo no quería pero bueno, aún así traté de relajarme, abrirme al tratamiento y noté que profundizabas más, no fue más desagradable pero si no recuerdo mal hubo liberación emocional, aún así no llegó a agradarme. Yo sentía en todo momento perfectamente que estabas "removiendo" algo dentro de mí.  A partir de ahí y una vez salí a la calle de tu consulta, me empecé a encontrar muchísimo mejor. La sensación era que me habías quitado algo que era lo que me oprimía y los síntomas con los que fui empezaron a mejorar casi de inmediato. A la semana o 10 días tenía mejoría prácticamente total. Cierto es que esa situación de estrés conseguí controlarla y encauzarla con el pasos de los días, pero el tratamiento me ayudó muchísimo. Recuerdo que al salir era una sensación como si fuese más alto, lo desagradable que me pudo resultar en algún momento la sesión, se compensó al 100% con una sensación muy buena al terminar. No me volvió a ocurrir nunca. 

 

 

La segunda vez, fui por un dolor de cabeza que no identificaba, ni relacionaba con nada (nunca me duele la cabeza), me hicieron pruebas y no había nada extraño y con lo único que coincidía quizás era con estar algo más apático en los últimos días. En este caso la sesión no me resultó incómoda en ningún momento, no se si sugestionado por los beneficios del anterior tratamiento, pero si es verdad que iba más "a tumba abierta", iba con la idea de que buscases e hicieses lo que quisieras. Al final, fue lo relacionado con esa persona con la que pudo haber esa transmisión de energía. En este tratamiento, igualmente encontré mejoría pero no fue tan inmediata, fue con el paso de los días ,posiblemente a los 4-5 días y esa "neuralgia" fue disminuyendo en intensidad y frecuencia con el paso de los días hasta desaparecer. Igualmente no se me ha vuelto a repetir.”

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